Ella misma pidió que la lleváramos.
En noviembre de 1830, la Virgen María apareció a Catalina Labouré en París y le mostró una medalla. De sus manos abiertas caían rayos de luz sobre la tierra. Y nos hizo una promesa: «Esos rayos son el símbolo de las gracias que derramo sobre las personas que me las piden.»
Dos años después, una epidemia de cólera arrasa París.: veinte mil muertos. Las Hijas de la Caridad empiezan a repartir las medallas. Las curaciones y las conveersiones se multiplican. El pueblo de París empieza a llamarla espontánemante «la Medalla Milagrosa». ¡La Virgen cumple sus promesas!
Hoy, casi dos siglos después, esa promesa sigue en pie: «Las personas que la lleven con confianza recibirán grandes gracias». Con confianza en Ella. Esa es la única condición que puso. En Miracle Art llevamos la Medalla Milagrosa con el mismo espíritu con que fue pedida: para que llegue a quienes la necesitan.
¿Estás esperando el momento adecuado para pedirle todas las gracias que necesitas? Ella ya está esperando que le pidas.